"CHULETAS DE CORDERO"


¿Alguna vez has oído hablar de testificar con una chuleta de cordero? Un pastor (M. Smith) metodista en Londres durante 38 años, hizo justo eso. 
Un señor anciano estaba gravemente enfermo, y el pastor Smith fue a visitarlo. El hombre no tenía tiempo para pastores, y tan pronto vio el cuello eclesiástico de Smith se alejó y rehusó hablar con él. 
El pastor sospechaba que el suministro de alimentos de aquel hombre era escaso. Por eso, cuando salió de la casa se detuvo en una carnicería local y pidió que enviaran dos chuletas de cordero a la casa del hombre. Lo visitó de nuevo unos días más tarde, y el anciano se mostró un poquito más amigable. De camino a su casa, éste pastor dejó otro pedido con el carnicero. Para cuando hizo la tercera visita, el cambio era notorio. El hombre se mostró simpático y conversador; hasta dejó que el pastor le testificara. 
Mientras el pastor Smith se encontraba predicando lejos de aquel lugar, el anciano murió. Aparentemente había aceptado a Cristo, pues justo antes de morir dijo: "Díganle al pastor que todo está bien. Voy a Dios. Asegúrense de decirle que no fue su charla lo que me cambió. ¡Fueron esas chuletas de cordero!" 
Satisfacer las necesidades de alguien puede proporcionar una gran oportunidad de compartir el evangelio. Puede suavizar el corazón más endurecido y abrir puertas que han estado cerradas toda una vida. ¿Conoces a alguien que necesite una "chuleta de cordero" hoy?
A VECES, LA AMABILIDAD ES 
EL MEJOR TESTIMONIO.

 

 

CUANDO NADIE LO NOTA


En mi cocina tengo un cartel que dice: "El trabajo de la casa es algo que nadie nota hasta que no lo haces." La verdad de esa afirmación no sólo se aplica al trabajo de la casa. La gente parece notar nuestros fracasos: nuestra ira, nuestra impaciencia, nuestra crítica y nuestra autocompasión. Pero, ¿quién nota cuando, por la gracia de Dios, hacemos las cosas bien? Nos parece que nadie lo ve ni lo aprecia. A veces, eso puede ser verdad, excepto por una realidad consoladora: Dios lo ve y lo aprecia. 
Esa realidad también puede ser una fuente de seguridad. Según el apóstol Pablo, a quien servimos a la larga es a Jesucristo (Col. 3:17,23,24). Hemos de servirle con una actitud de agradecimiento (v.17) y de corazón (v.23). El Señor no sólo ve y valora todo lo que hacemos, sino que también nos va a recompensar (v.24). 
Hudson Taylor, el gran misionero a la China, creía que los creyentes debían hacer todas las cosas de corazón, no sólo aquellas acciones que se ven. Razonaba: "De la misma forma en que nuestro Padre hace florecer más de una flor en el solitario desierto, [hagamos] todo lo que podamos, para que lo vea Él, aunque nadie más lo vea."

 

 

  "DOÑA ROSA"


El primer día de clase que Doña Rosa se enfrentó a sus alumnos de quinto grado, les dijo que ella trataba a todos los alumnos por igual y que ninguno era su favorito. En la primera fila sentado estaba Pedro, un niño antisocial, con una actitud intolerable, que siempre andaba sucio y despeinado. El año anterior, Doña Rosa había tenido a Pedro en una de sus clases. Doña Rosa veía a Pedro como un niño muy antipático. A ella siempre le daba mucho gusto poder marcar una "F" con lápiz rojo en todo trabajo que Pedro entregaba. 
En la escuela donde Doña Rosa enseñaba era obligatorio revisar el archivo de historia de cada alumno y el de Pedro fue el último que ella revisó. Cuando empezó a leer el archivo de Pedro, se encontró con varias sorpresas. 
La maestra de Pedro de primer grado había escrito: "Pedro es un niño muy brillante y muy amigable, siempre tiene una sonrisa en sus labios; él hace su trabajo a tiempo y tiene muy buenos modales. Es un placer tenerlo en mi clase". 
La maestra de segundo grado decía: "Pedro es un alumno ejemplar, muy popular con sus compañeros, pero últimamente muestra tristeza porque su mamá padece de una enfermedad incurable". 
La maestra de tercer grado escribió: "La muerte de su mamá ha sido muy difícil para él. El trata de hacer lo mejor que puede pero sin interés. Tampoco el papá demuestra ningún interés en la educación de Pedro. Si no se toman pasos serios, esto va afectar la vida de Pedro". 
La maestra del cuarto grado: "Pedro no demuestra interés en la clase...Cada día Pedro se cohibe más. No tiene casi amistades y muchas veces duerme en clase". 
Después de leer todo esto, Doña Rosa sintió vergüenza por haber juzgado a Pedro sin saber las razones de su actitud. 
Se sintió peor cuando todos sus alumnos le entregaron regalos de Navidad envueltos en fino papel con excepción del regalo de Pedro que estaba envuelto en un cartucho de la tienda. Doña Rosa abrió todos lo regalos y cuando abrió el de Pedro, todos los alumnos se reían al ver lo que se encontraba dentro. En el cartucho había una botella de perfume a medio usar y un brazalete al que le faltaban algunas de las piedras preciosas. Para cortar las risas de burla de sus alumnos, Rosa se puso inmediatamente 
el brazalete y se echó un poco del perfume en cada muñeca Ese día Pedro se quedó después de la clase y le dijo a la maestra: 
- "Doña Rosa, hoy usted huele como mi mamá". Después que todos se fueron, Doña Rosa se quedó llorando durante una hora. 
Desde ese día ella cambió su materia. En vez de enseñar lectura, escritura y aritmética, escogió enseñar a los niños. Doña Rosa empezó a ponerle más atención a Pedro. Ella notaba que mientras más ánimos le daba, más entusiasmado reaccionaba él. Al final del año, Pedro se convirtió en el más inteligente de la clase y a pesar de que Doña Rosa había dicho el primer día de clase que todos los alumnos iban hacer tratados por igual, Pedro era su preferido. 
Pasaron 6 años y Doña Rosa recibió una nota de Pedro que decía que se había graduado de la secundaria y que había terminado en tercer lugar. También le decía que ella era la mejor maestra que jamás había tenido. 
De ahí pasaron 4 años cuando Doña Rosa volvió a recibir noticias de Pedro. Esta vez, él le escribía que se le había hecho muy difícil pero que muy pronto se graduaría en la universidad con honores; y le aseguró que todavía ella seguía siendo la mejor maestra que tuvo en su vida. 
Pasaron 4 años más cuando Doña Rosa volvió a saber de Pedro. En la carta él le explicaba que había conseguido su título y que había decidido seguir una especialización. En esta carta Pedro nuevamente le decía que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida. Esta vez la carta estaba firmada con "Dr. Pedro Altamira". 
En la primavera, Doña Rosa volvió a recibir una carta de Pedro donde le explicaba que había conocido a una muchacha con la cual se iba a casar y quería saber si Doña Rosa podía asistir a la boda y tomar el lugar reservado usualmente para los padres del novio. También le explicaba que su papá había fallecido varios años atrás. Claro que Doña Rosa aceptó con mucha alegría. Y el día de la boda, se puso el brazalete sin brillantes que Pedro le había regalado y también el perfume que la mamá de Pedro usaba. 
Cuando se encontraron, se abrazaron muy fuertemente y el Dr. Altamira le dijo en el oído muy bajito "Doña Rosa, gracias por haber creído en mí. Gracias por haberme ayudado a descubrir que valía y que yo podía hacer la diferencia". Doña Rosa, con lágrimas en los ojos, le respondió. "Pedro, tú estás equivocado. Tú fuiste el que me enseñó que yo podía hacer la diferencia. ¡Yo no sabía enseñar hasta que te conocí a ti!". 
Anónimo

 

 

¿DONDE ESTAN LAS MANOS DE DIOS?


Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra esta quebrada y abandonada. Cuando miro tantos niños abandonados, tantos hermanos que lloran , tantas guerras. Cuando miro las lagrimas , la baja estima , la tristeza , los odios , el inconformismo ....... me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil. Cuando veo al prepotente y pedante, enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino carente de recursos para defender sus >derechos, me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.Cuando contemplo a esa anciana olvidada, cuando su mirada es nostálgica y balbucea aún palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.Cuando miro a ese joven, antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol. Cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora con harapos, sin rumbo, sin destino; me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.Cuando esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar la existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ciñe el vestido y sale a vender su cuerpo; me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.Cuando aquél pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico o su miserable cajita de dulces sin vender. Cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán o debajo de algún puente titiritando de frío, con unos cuantos periódicos que cubren sufrágil cuerpecito. Cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanza vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.Y me enfrento a él y le pregunto: ¿Dónde están tus manos Señor?, para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados. .Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: ¿No te has dado cuenta que TÚ eres mis manos?. ¡Atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar las estrellas!. .Y entonces comprendí que las manos de Dios somos TÚ y YO. Nosotros somos los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo más humano y más justo, aquellos cuyos ideales sean más altos que no puedan acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica, la blasfemia, se reten a sí mismos para ser las manos de Dios. .Señor, ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo que deberían dar. Te pido perdón por el amor que me diste y que no he sabido compartir. Sé que las debo usar para amar y conquistar la grandeza de la creación. El mundo necesita esas manos llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a día a forjar una civilización. Unas manos que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vacías al cielo porque entregaron todo el amor para el que fueron creadas...Y entonces Dios seguramente dirá: ESTAS, ¡SON MIS MANOS!. Bendice mis manos... Señor Dios....

 

 

VERDADEROS MILAGROS

 Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque: un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante alumno del sabio.
Poderoso: "Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa, inclusive puedes hacer milagros".

Sabio: "Soy una persona vieja y cansada ... ¿cómo crees que yo podría hacer milagros?".

Poderoso: "Pero me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos ... esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso".

Sabio: "¿Te referías a eso?, tú lo has dicho, esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso ... no un viejo como yo; esos milagros los hace Dios, yo sólo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo".

Poderoso: "Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tú haces ... muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios".

Sabio: "Esta mañana ¿volvió a salir el sol?".

Poderoso: "Sí, claro que sí!!".

Sabio: "Pues ahí tienes un milagro ... el milagro de la luz".

Poderoso: "No, yo quiero ver un VERDADERO milagro, oculta el sol, saca agua de una piedra ... mira hay un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas".

Sabio: "¿Quieres un verdadero milagro?, ¿no es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?".

Poderoso: "Sí!!, fue varón y es mi primogénito".

Sabio: "Ahí tienes el segundo milagro ... el milagro de la vida".

Poderoso: "Sabio, tú no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro ..."

Sabio: "¿Acaso no estamos en época de cosecha?, ¿no hay trigo y sorgo donde hace unos meses sólo había tierra?".

Poderoso: "Sí, igual que todos los años".

Sabio: "Pues ahí tienes el tercer milagro...."

Poderoso: "Creo que no me he explicado, lo que yo quiero ... “ (el sabio lo interrumpe)

Sabio: "Te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podía hacer por ti ... si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer".
Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiró muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda; cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían el sabio y su alumno, el sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomó al conejo, sopló sobre él y sus heridas quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado.
Joven: "Maestro: te he visto hacer milagros como éste casi todos los días, ¿por qué te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿por qué lo haces ahora que no puede verlo?".

Sabio: "Lo que él buscaba no era un milagro, era un espectáculo. Le mostré 3 milagros y no pudo verlos ... para ser rey primero hay que ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno ... no puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día. El día que aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu vida, ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios te da todos los días sin que tú se los hayas pedido".

 


LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN



Se estima ahora que hay unos 500 millones de galaxias, y cada galaxia,
como la Vía Láctea, a la cual pertenece nuestro sol con sus nueve planetas,
contiene una incontable cantidad de estrellas solas o en grupos. Una galaxia
tiene unos 10 millones de soles. Nuestro sol es tan sólo una estrella de mediano
tamaño. Por ejemplo Antares, una de las más luminosas estrellas visibles que
pertenece también a la Vía Láctea, es 36 millones de veces más grande que
nuestro
sol. Además los científicos descubrieron nuevos cuerpos celestes que recorren 10
millones de kilómetros en 24 horas.

Asimismo, en esta tierra, la creación está llena de prodigios. Por
ejemplo, los hilos con los cuales cierta clase de araña teje su tela son el
resultado del trabajo de unas 1000 glándulas que este insecto posee. Sometidas a
una fuerte presión, estas glándulas produce un líquido que se consolida y esos
miles de hilitos ¡se juntan en un solo hilo!.

Pero, sin duda, la más grande de todas las maravillas es que le Creador
de los cielos y la tierra haya venido a este mundo, tomando forma humana. Sí,
llegó a la tierra Jesucristo para salvar a todos los que en él creen, pues él
cargó con nuestros pecados voluntariamente en la cruz. ¡Qué inefable milagro!.

Si conocemos ya la grandeza de la gracia del Señor, de su perdón y de su
paz, podemos esperar gozosos el día en que veamos Su gloria en el cielo. ¡Él
solo es grande!.

El Dios viviente... salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en
la tierra. - Daniel 6:26-27. 

¿QUE ESPERAS PARA DAR TESTIMONIO DE LAS MARAVILLAS QUE DIOS HA HECHO EN TU VIDA? HOY PUEDES HACERLO Y ASI DARLE LA GLORIA A DIOS QUE NOS AMA Y QUIERO TRANSMITIR SU AMOR A TRAVEZ DE NUESTRAS VIDAS. HAZLO HOY, Y GOZATE!

      

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